Las empresas familiares tienen unas características que las hacen diferente al resto. Si tienes una empresa familiar o formas parte de ella es muy posible que te interese este artículo. A continuación explicamos los 6 errores más comunes en las empresas familiares.

1. Asignar puestos  “a dedo”

Muchas veces hacer uso del nepotismo funciona bien, siempre y cuando los miembros de la familia se impliquen en la empresa. El problema surge cuando empiezan a surgir tensiones y recelos por parte de los empleados cuando se dan cuenta que algunos de esos familiares no son tan competentes para el puesto que desempeñan.

A veces sucede que al pasar la empresa de padres a hijos los descendientes no están tan capacitados como sus predecesores para llevar la empresa de forma próspera, lo cual  genera una situación de tensión dentro de la empresa. Y, en consecuencia, la compañía termina por cerrar sus puertas o relevando cargos a personas mejor cualificadas.

 

2. No trabajar el espíritu de equipo

En las empresas familiares muchas veces nos encontramos ante personas que no se implican del mismo modo que el emprendedor u otros miembros de la familia. Para que eso no pase debemos trabajar el espíritu de equipo y cooperar por el bien de la compañía y de la relación familiar.

Debemos trabajar el liderazgo y evitar que la familia sea un escudo tras el que proteger a los familiares incompetentes. Si hay que relevar del puesto a alguien se deberá hacer por el bien de la empresa sin que esto influya a las relaciones familiares.

 

3. Olvidarnos de la comunicación

La dirección de la empresa tiene la obligación de explicar a todos los miembros cualquier información relevante que afecte a la empresa y a su ecosistema. Muchas veces el director o directora de la empresa toma decisiones de forma unilateral sin dar explicaciones a su círculo más cercano ocasionando, en muchas ocasiones, tensiones y desavenencias.

Para evitar estas situaciones lo mejor que podemos hacer es compartir los cambios producidos o por producirse dentro de la empresa y evitarnos discusiones y explicaciones innecesarias.

 

 4. Mezclar lo personal con lo profesional 

A pesar de que este consejo puede ser útil tanto en empresas familiares como en otro tipo de profesión, dejar a un lado los conflictos personales en el trabajo es esencial.

Aún así, cuando se trata de una empresa familiar este pequeño consejo cobra mucho sentido.

Los conflictos con los miembros de nuestra familia deben quedarse fuera una vez pisamos el espacio laboral. ¿Os habéis preguntado qué pasaría si dos hermanos, con responsabilidades equiparables al 50% cada uno, comenzaran a rivalizar entre ellos?

Para evitar estas situaciones lo mejor es dejar los recelos en casa y apostar por una mejor gestión de los negocios.

 

5. No tener una estrategia de futuro

Las empresas familiares generalmente se caracterizan por su apego a la tradición, a los patrones establecidos  y a hacer las cosas siempre de la misma forma. Pues éste, es el mayor error que podrían cometer. La resistencia al cambio muchas veces hace que la empresa se estanque, deje de prosperar y se vea envuelta en dificultades.

Apostar por una estrategia a largo plazo evitará que nos estanquemos y para ello, debemos tener una visión compartida de futuro. Es decir, la dirección y los miembros de la familia deben compartir esas expectativas y ayudar a elaborar el plan estratégico para llegar allí.

 

6. No llevar a cabo una buena sucesión

A medida que el negocio crece debemos pensar en quien ocupará nuestro puesto  en un futuro. Para ello debemos meditar a quién nombraremos como sucesor y cómo evitaremos conflictos en el caso que no haya consenso.  Deberemos tener en cuenta no sólo el vínculo emocional con esa persona sino  también sus capacidades para desempeñar el puesto de forma correcta, su formación en el sector, su capacidad de dirección, su toma de decisiones, etc.  En muchas ocasiones, la sucesión puede ser lo mejor o lo peor que le haya pasado a una empresa.